lunes, 18 de julio de 2016

Refugio de Bachimaña

Después de un primer intento fallido en el mes de abril, teníamos una cuenta pendiente con algunas rutas del Valle de Tena que parten del refugio Casa de Piedra, en Baños de Panticosa. 
En efecto, llegamos a tierras oscenses con la idea de hacer a nuestro aire (es decir, al revés y en dos o tres días) la etapa 12 del GR11, concretamente la etapa que discurre entre Sallent de Gállego y el Balneario de Panticosa.
Teníamos previsto un primer día de aproximación, para salvar los 600 m. de desnivel que separan Baños de Panticosa del refugio de Bachimaña, ubicado al lado del ibón inferior de Bachimaña. 
Elegimos subir por la ruta tradicional, dejando para otra ocasión el denominado camino de los machos (¿cabrios?). La primera parte del camino, a pesar de las miniferratas y de sus bonitas cascadas, no nos sorprendió mucho, ya que la habíamos recorrido tan solo hacía un par de meses. 
Además, el peso de las mochilas no invitaba a interrumpir la marcha para disfrutar de las cascadas sobre el río Caldarés, aunque al final, no pudimos resistirnos a la tentación de fotografiarnos junto a una de ellas…
A pesar de haber salido relativamente temprano, el sol ya pegaba fuerte… Habían anunciado temperaturas cercanas a los 40 grados, y queríamos llegar al refugio a una hora prudencial que nos permitiera descansar y dar un paseo vespertino alrededor de los ibones de Bachimaña y Bramatuero.
Cuando la prisa no aprieta, además de disfrutar del paisaje, te da tiempo para reparar en la imagen de un regato, en la estampa que ofrecen los rododendros recién florecidos… 
Tras una hora de tranquila caminata nos plantamos ante la cascada del Fraile y empezamos a subir la empinada cuesta que lleva su mismo nombre. 
Una vez superada la pendiente pudimos ver la silueta del refugio… A partir de ese momento las penas desaparecen y la imagen de una cerveza con un bokata de jamón ibérico invade la mente.

Llegamos al refugio tras caminar durante 2:40 horas y haber superado un desnivel de unos 568 metros… Una vez allí, nos registramos y procedimos a disfrutar del entorno mientras dábamos buena cuenta de un merecido almuerzo.


9
   ver 
álbum fotos
9   descargar el track

viernes, 24 de junio de 2016

Las Hurdes | Tierra sin pan

Como ya se ha dicho en otro post anterior, el cineasta español Luis Buñuel, recorrió estos pueblos y otros de la comarca de Las Hurdes en 1932 para rodar Tierra sin pan, un documental que reflejaba la situación de estos pueblos y sus habitantes en aquella época, una situación de pobreza y subdesarrollo que se refleja en el título de éste ya que no conocían el pan. Hoy recorremos algunos de los parajes que describe en su documental.
Desde Nuñomoral, y subiendo para no desacostumbrar los músculos, salimos por la carretera hacia el primer pueblo que nos encontraremos muy cerca, Cerezal. A nuestra derecha, al fondo del valle discurre el río Malvedillo. Según subimos, de vez en cuando asoma algún meandro al otro lado de la carretera. A cada pedalada pienso "¡Qué bien, todo cuesta arriba! La vuelta será maravillosa". Entre el calor y las etapas anteriores tengo la sensación de que el sillín se está fundiendo con mi pubis y ya es todo uno.
Llegamos a Martilandrán, ¡menudo nombre!. No creo que nadie lo lea o lo diga bien a la primera, parece un trabalenguas. Como el resto de los pueblos, colgado en la rivera, y al fondo el río, entre rocas cobrizas, que pensamos que eran roca volcánica ya que estamos cerca del volcán de El Gasco...
Pero no, el volcán de El Gasco se llama así por el cráter producido por la caída de un meteorito, no por actividad volcánica. Esta zona está declarada Lugar de Interés Científico desde 2003, solicitado por diversos organismos y asociaciones, como la Sociedad Geológica de España, la Sociedad Española para la Defensa del patrimonio Geológico y Minero y el Laboratorio de Geología Planetaria del Centro de Astrobiología y el Ilustre Colegio Oficial de Geólogos de España y la Asociación Geológica de Extremadura.
Fragosa es uno de los pueblos que aún se puede reconocer en el documental de Luis Buñuel. Casas con tejados de piedra, pequeñas, sin ventanas y todas amontonadas en la parte baja.
El Gasco, último pueblo de esta carretera, cuenta con algunos bares, un asador, alguna tienda de artesanía. Entre las estrechas callejuelas es difícil adivinar cual de ellas te puede llevar al chiringuito que se divisa al otro lado del río. Tras una refrigerio,volvemos a nuestro punto de partida, eso sí, ahora cuesta abajo. 


9
   ver 
álbum fotos
9   descargar el track

Las Hurdes | La Pesga

Para nuestro segundo día jurdano preparamos una circular "cerezolivarera" que desde Pinofranqueado va a recorrer las localidades de Casar de Palomero, La Pesga, Cambrocino y Caminomorisco. Si algo está ya de sobra comprobado es que en esta comarca, salgas hacia donde salgas, siempre es cuesta arriba. A estas horas de la mañana con el desayuno todavía en el gaznate, calentamos piernas en dirección Casar de Palomero, pasando por Azabal.
Los pueblos de la zona suelen estar a las faldas de una montaña y sus casas a veces están construidas en la ladera como si fuesen baldas, uno, dos, tres y hasta cuatro pisos de casa con dos entradas, una por arriba (acceso al último piso) y otra por debajo. Pasado Azabal enseguida llegamos a un cruce que indica a la derecha a Casar de Palomero, a la izquierda a Caminomorisco. Nosotros seguimos de frente por una carretera agraria que nos llevará igualmente a Casar de Palomero, pero disfrutando de los campos de olivos y cerezos.
En las lindes, la jara y otras aromáticas viajan por la pituitaria hasta la última neurona. No sé si el resto de los mortales disfrutan tanto con ciertos olores como lo hago yo, pero creo que pagaría por el bienestar que me aportan.
Llegamos a Casar de Palomero por la zona baja de la ladera y lo cruzamos por la avenida de los Angeles y la calle Corderos. Seguimos de frente hasta encontrar a la izquierda el indicador hacia Rivera Oveja.
La carretera es también tranquila. Tras parar un rato para contemplar un bonito molino llegamos a Rivera Oveja y seguimos hacia La Pesga. El río de los Ángeles pasea a nuestra izquierda cada vez más corpulento. Estamos llegando a los embalses de Gabriel y Galán. Una vez en la Pesga, paradita para recuperar azúcares en un bar del pueblo.
Bajamos hacia el río y cruzamos el puente. Aquí empieza el sufrimiento, al menos para mí. Otros se crecen con el calor, yo me derrito (como los bombones al sol).
Antes de llegar al cruce que nos llevaría a Cambroncino (ojo, la ‘m’ es importante), paramos en una sombra para hidratarnos por fuera y por dentro y tomar un poco de glucosa antes de que ataque la pájara. Tomamos el cruce hacia la izquierda, y seguimos subiendo. Aquí todos los pueblos están en alto. Pasamos al lado de la piscina natural de Cambroncino, una de las más pequeñas que he visto por la zona.
Bajamos y volvemos a subir hasta llegar a Caminomorisco donde cambiamos la glucosa por un bocata de jamón que resucitaría a muertos. ¡Qué rico sabe todo después de hacer ejercicio! Ya no queda nada, pasamos por otro pueblito, Mesegal, que está prácticamente en Pinofranqueado. ¡Por fin de nuevo en el camping! Es hora de comer, después de 42 km de sube y baja, creo que nos merecemos un buen menú.

9
   ver 
álbum fotos
9   descargar el track

jueves, 23 de junio de 2016

Las Hurdes | Chorrituero de Ovejuela

Llegamos a Las Hurdes, comarca que aunque conocemos un poco debido a la cercanía del pueblo natal de Eduardo, no habíamos bicicleteado en profundidad. Hemos recuperado de youtube la serie Las Hurdes desde el aire 1ª parte y 2ª parte. También hemos visionado el impactante (y exagerado) documental de Luis Buñuel, Tierra sin pan (1932) y nos dedicamos recorrer los parajes que en el mismo se describen. 
Muchas veces me han contado los padres de Eduardo cómo hordas de hurdanos (o mejor, jurdanos) iban a Morasverdes y dormían en el salón de baile que el “tío Carlos” les dejaba... Hemos alquilado un bungalow en el Camping del Pino, en Pinofranqueado, junto a la espectacular piscina natural del pueblo.
Nuestro primer objetivo es la cascada de Chorrituelo, en Ovejuela. Salimos del camping de Pinofranqueado, tomando a la izquierda en dirección al puente sobre el río de Los Ángeles. Dejamos el puente a la derecha y viramos hacia la izquierda de nuevo, dirección Coria.
Los jurdanos están recolectando cereza aprovechando las primeras horas de la mañana, antes de que la calor los atrape. Algunos árboles están totalmente teñidos de rojo, apenas si tienen hojas pero sí kilos y kilos de fruta.
A unos 3 kilómetros a la derecha encontramos el cruce para Ovejuela. Hasta ahora la carretera tira hacia arriba apenas sin descanso. Para empezar a quitarnos las legañas no está mal. Piano, piano y con el ritmo propio de ciclistas cincuentones, vamos ascendiendo por el puerto, curva a un lado, curva al otro. 
Dejamos otro cruce de una pista a la izquierda que lleva al embalse de Los Ángeles y un poco más adelante otro camino que indica hacia la gran cascada y el convento de Los Ángeles… Sin duda un lugar muy recomendable que dejamos para otra ocasión. Seguimos ascendiendo  hasta Ovejuela haciendo un desnivel de unos 440 m.
Una vez en el pueblo, y atravesando la plaza, subimos por una calle muy empinada y estrecha hacia la cascada de Chorrituelo. Los indicadores, muy caseros, hechos en papel plastificado, cumplen su función perfectamente, que es de lo que se trata. 
Pasamos por la piscina natural de Ovejuela, que como en todos los demás pueblos invita a darse un chapuzón ahora que comienza a calentar. Pero preferimos dejar el chapuzón para un poco más tarde.

El camino a la chorrera o cascada de Chorrituelo tiene algunas zonas en las que debemos bajarnos de la bici, pero no es un camino largo. Transcurre al lado del río más o menos un kilómetro y al final nos encontramos con una espectacular chorrera que se zambulle en una poza digna de cualquier foto paradisíaca. 
Ahora sí que toca darse un baño en la pocita mientras escuchamos de fondo el concierto ofrecido por el famoso Coro de Ranas de Ovejuela. Tras el baño, una rica naranja y a deshacer el camino recorrido, que ahora es cuesta abajo.




9   ver álbum fotos
9   descargar el track

domingo, 8 de mayo de 2016

Mugarra desde Mañaria


Hoy las piernas no quieren seguir a la cabeza. La mochila va ligera pero el cielo plomizo parece pesar como nunca. 
Desde Mañaria, sin dar tiempo siquiera a calentar  un poquito los músculos, sale una pista empinada y asfaltada que nos llevará hasta unos caseríos bastante apartados de la población. En este punto se acaba la pista asfaltada y seguimos por una de gravilla. 
Las piernas siguen enfadadas tirando hacia atrás y todavía la pista sigue subiendo sin descanso alguno hacia el collado. Las ráfagas de viento cada vez son más fuertes y en el collado nos zarandean de un lado a otro. 
No sé cómo los postes de las indicaciones que encontramos en el collado se mantienen en pie. Al virar a la derecha hacia la cima del Mugarra, nos abrigamos y seguimos subiendo por la ladera luchando con el viento, hasta llegar a un terreno más rocoso. 
La mole de piedra nos protege ahora del viento. Las piernas se han cansado de protestar y parece que ya no sienten. Llegamos a un hayedo y vamos trepando por un sendero rocoso. 
Tras 900 m. de desnivel acumulado encontramos la cima. Desde allí, Durango, Amorebieta, Urdaibai y a lo lejos Bilbao, se dejan ver a pesar del gris del cielo. Recuperamos fuerzas con una triste manzana que nos sabe a gloria y comenzamos a bajar. 
Pronto las piernas vuelven a protestar, ¡con lo a gusto que hubieran estado hoy sentaditas en la silla de una terraza! Sin embargo, las neuronas bajan más relajadas que nunca.




9   ver álbum fotos
9   descargar el track

sábado, 30 de abril de 2016

Ibón de Ordicuso

Esta mañana ha llovido en Panticosa, y las montañas han aparecido un poco más blancas que ayer. La temperatura también es más fresquita y aún más a medida que subimos hacia Baños de Panticosa.
Al llegar encontramos el parking muy animado, lleno de moteros que hacen rugir los motores de sus máquinas. En fín, para aquellos que buscamos en los parajes naturales un remanso de paz, esto es algo incomprensible. No critico el hecho de que se acerquen al balneario en el medio de transporte que consideren oportuno, pero ¿que necesidad hay de estar quemando gasolina continuamente? Es como si hiciéramos una quedada de montañeros en la Cibeles y nos dedicáramos a intentar hincar los piolets por doquier.
Así que con el runrún de los motores empezamos a subir por un camino que sale desde el embalse del balneario hacia la derecha (mirando en dirección a la corriente del río). Hay una pequeña edificación que resulta ser una fuente, aunque más bien parece una ermita de planta redonda. El sendero sube zigzagueando entre piedras, pinos y riachuelos esporádicos. A la izquierda, el ruido del agua de la cascada ha ido ocultando el de las motos.
Llegamos al final del pinar donde aparecen pintadas en rocas dos señalizaciones: Ordicuso y Argualas. Seguimos ya encima de la nieve siguiendo huellas de raquetas hacia donde pensamos que puede ir el camino de Ordicuso, pero la nieve está cada vez más blanda y enaguachada.
Nos encontramos con otros tres montañeros que se dan la vuelta porque la nieve está muy blanda. Tenían intención de subir al famoso Garmo Negro, pero se han confundido de camino y han seguido las huellas equivocadas.
Sin raquetas y sin poder atisbar los ibones (posiblemente tapados por la nieve), decidimos dar la vuelta y almorzar antes de entrar en el pinar.
El descenso es rápido y la vuelta a Panticosa también, pues nuestros amigos los moteros siguen disfrutando de la quema de combustible y del atronador ruido de sus motos. Balneario Baños de Panticosa, ¡el mejor lugar para relajarte!



9
   ver 
álbum fotos
9   descargar el track