domingo, 17 de abril de 2016

San Tirso desde el santuario de Okón

Desde el pueblo de Bernedo en la falda norte de la Sierra de Cantabria, nos desviamos hacia la ermita de Okon, donde aparcamos. 
Cruzando el parque y dejando los columpios a nuestra derecha se vislumbra el camino que asciende, al principio fuertemente. Enseguida nos encontramos con el primer cruce que indica hacia San Tirso y hacia el puerto y seguimos ahora ya en el bosque. 
Los boj típicos de la montaña alavesa flanquean ambos lados del camino junto a las hayas. El camino asciende y llegamos a otro cruce que indica hacia abajo a los caleros y a nuestro objetivo hacia arriba. Seguimos subiendo, el sendero se estrecha y comienza a zigzagear siempre a la sombra.
A izquierda y a derecha salen algunos senderos bien señalizados que llevan a puertos que habrá que investigar algún otro día, o a Villafría otro de los pueblos desde donde se puede partir hacia San Tirso.
Ya prácticamente arriba, nos damos de frente con un gran peñón (el “bonete de San Tirso”) el cual bordeamos y desde allí divisamos ya la cima.
Tras el bonete pasamos al lado de otra peña en la que está incrustada otra ermita, que puede servir de refugio, pues está abierta.

A partir de este momento, empieza la trepada hacia la cumbre. Todos los sentidos concentrados en los pasos para evitar cualquier caída, que en un terreno tan rocoso siempre es peligrosa. 
Al llegar a la cima nos espera un gallo que descansa sobre el buzón del pico. Al sur se puede ver La Rioja Alavesa e incluso el pico San Lorenzo, nevado en esta época. Al norte se ve el Gorbea y toda la Montaña Alavesa. El día no está nítido del todo pero las vistas son buenas. 
La cima es muy rocosa y apenas hay sitio para acomodarnos todos los que hemos subido... Al sur hay un corte impresionante y sopla el viento frío del norte, así que comenzamos el descenso.





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sábado, 25 de julio de 2015

Aratz desde Araia

Atravesamos Araia y dejamos el coche en  el entorno de la fábrica en ruinas de Ajuria y Urigoitia. Fundada en 1847, fue la primera fábrica siderúrgica de Euskadi, junto con la de Santa Ana de Bolueta en Bilbao. Funcionó hasta 1985, cuando sus propietarios decidieron cerrarla, dado lo obsoleto de sus instalaciones. Ahora solo sirve para guardar ganado. 
Desde allí tomamos la senda que enseguida nos llevará a la mítica cuesta de las vagonetas. El sendero está perfectamente balizado y con postes indicadores. A la izquierda dejamos la cima de San Miguel. A la derecha dejamos el sendero que nos llevaría al nacedero del Zirauntza o Iturritxaran y más arriba el sendero que nos conduciría al Allarte.
En la fuente Iturriotz nos encontramos un paisano que está haciendo llenando de agua un montón de garrafones. Están restaurando la borda de Azkasaroi (o cabaña del Tuerto). Menudo susto nos dio el perrazo que le acompañaba!


Nada más llegar a la campa de Azkosaroi podemos divisar la cabaña del tuerto, aquí giramos hacia la derecha, justo en dirección contraria a San Adrián. 
Tras hacer cumbre en el Elurzuloak (1430) y en el Aratz (1443), descendimos por la vertiente Gipuzkoana rumbo al Allaitz (1237). Desde allí nos dirigimos a Araia pasando por el nacedero del Zirauntza, terminando así una recomendable circular.

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domingo, 12 de julio de 2015

Gorbeia desde las canteras de Murua

¡Ya era hora de que Arabamendi subiera a la cruz del Gorbea! Para la ocasión elegimos subir a este emblemático monte desde las canteras de Murua. Salimos temprano, pues el día se preveía caluroso... Tras llegar al pueblo de Murua, tomamos la carretera (¿?) de las antiguas canteras... Pasamos por la cueva de Zubialde, otrora "capilla Sixtina del arte paleolítico"... Para las 7,30 ya estábamos en el aparcamiento.
Antes de llegar al parque infantil de las canteras, desde el mismo parking, cogemos un camino a la izquierda que está bien señalizado. Pasamos por Peña Itxina, que nos ofrece una buena perspectiva aérea del parque infantil y de la cueva Batasuna Zuloa, donde Eduardo pasó allá por finales de los 70´s una buena temporada espeleológica... La verdad es que merece la pena madrugar... Con el fresco de la mañana se sube más ligero.
Enseguida dejamos el camino que lleva a las cuevas de Mairulegorreta a la derecha y seguimos subiendo. Hay un par de pendientes con piedra suelta que no son cómodas para las articulaciones un poco tocadas.
Cuando desaparecen los árboles y llegamos a un sendero que transcurre entre helechos, encontramos una fuente a la derecha. Los brezos están en flor y dan un toque espectacular al paisaje. Un poco más adelante, llegamos a la zona de Egillolarra, donde las plantas de los arándanos nos obsequian con sus frutos. A cierta altura, tienen más fruto que más abajo; al parecer la altitud es determinante para que fructifiquen.
Seguimos por el sendero, que transcurre ahora con menos pendiente. Hasta ahora las nubes han estado por encima nuestro, pero a partir de este momento empezamos a penetrar en una niebla baja que de vez en cuando deja ver el cielo azul. La cruz aparece y se esconde de nuevo. Ya casi hemos llegado.
Nos adelantan unas jóvenes que confunden a Eduardo con Brad Pitt... desde ese momento queda rebautizado como "el Brad Pitt del Gorbea".
Una vez en la cruz el sol brilla que da gusto, pero lo único que vemos es un mar de nubes en todas direcciones. Tras un trago de agua y unas barritas energéticas nos disponemos a bajar.

En Gopegi, en el Artzegi, nos esperan nuestros ansiados huevos fritos para almorzar. Esta vez, por cierto, unos huevos sin parangón.









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sábado, 7 de febrero de 2015

Circular Ametzaga - Punta Kurutz - Sarria

¿Quien dijo nieve? Después de una semana de nieve y frío nos atrevemos a salir de casa andando rumbo a Punta Kurutz. 
Atravesamos la autopista por debajo del puente y nos dirigimos por el camino hacia un caserío donde se bifurca hacia un bosque de robles. En el camino diseñamos nuestro plan de ruta: Jordi hace huella, Txelo machaca, Nuria compacta y Eduardo alisa. 
Nos iremos turnando por el camino. A Jordi le llega la nieve por la rodilla. Seguimos subiendo por el camino que adivinamos por la distribución de los árboles y gracias a un regato que baja por las roderas del camino. Dejamos un camino a la derecha y seguimos de frente. La nieve cada vez nos llega más arriba.
Pronto llegamos al haya “hayamor”. Después de unos besos y unas barritas bajo el haya proseguimos sin tener muy claro por donde discurre el camino.
Las hayas recogen tanta nieve en sus ramas que estas llegan al suelo y nos obstaculizan el paso. En algunos casos tenemos que reptar por encima de la nieve para pasar.
Una vez atravesado el bosque salimos al claro y empezaremos a subir hacia Punta Kurutz. La nieve ya nos llega hasta ciertas partes que no voy a mencionar en este blog. Más que andar intentamos trepar por la nieve.
Los últimos 200 metros hasta una roca para tomar caldo, turrón, mandarinas y frutos secos se nos hacen interminables.  Decidimos que no es prudente aventurarnos a seguir la ruta hacia Sarria, pues en cerca de dos horas no hemos hecho ni la tercera parte del recorrido circular.
Volvemos sobre nuestros pasos, no con menos dificultad pero más tranquilos. ¡Si algo hemos conseguido es saciar las ganas de nieve para una temporada! Aunque no lo completamos debido a la nieve, la ruta en cuestión ya la habíamos completado en otras ocasiones. Así es que os dejamos el track de un bonito paseo zuiano...
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domingo, 7 de diciembre de 2014

Ganalto desde Aperregi

Llegamos a Aperregi no muy temprano. Hace frío y vamos pertrechados con paraguas, chubasqueros y una buena dosis de optimismo. ¡A mal tiempo buena cara! Tras aparcar al final del pueblo, nos dirigimos por un camino que tiene una cancela para el ganado. Tras la cancela el camino empieza a ascender serpenteando. El camino esta mojado pero no muy embarrado ya que en algunas zonas es roca. Una vez llegamos a la parte alta de la sierra Badaya giramos hacia la izquierda, cogiendo el camino que va bordeando de alguna manera la loma. En esta zona sin apenas hay ascenso, hay restos de nieve de los día pasados. Jordi aprovecha para probar la resistencia al barro de sus pantalones. Seguimos llaneando un buen rato hasta llegar a la cruz del Ganalto. El día está muy nublado y es una pena que no podamos ver el paisaje... ¡Otro día será!. Si queréis haceros una idea de las posibilidades de la zona con buen tiempo, podéis ver estas otras fotos de "zapateando". Pues eso, el mal tiempo trae consigo una apresurada ingesta de mandarinas y un traguito de café caliente que han preparado con esmero Txelo y Jordi... Tras engañar los estómagos empezamos el descenso... ¡Menos mal que el vermú-pote txokero por los pueblos de la zona (Ametzaga, Bitoriano y Sarria) nos está esperando!


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martes, 11 de noviembre de 2014

Mirutegi y Baio

Hoy muy temprano han abierto la  puerta de mi habitación y al minuto me he percatado de que no era un sábado al uso. Enseguida, me han llamado y al ver que se abría el capó del coche, no cabía en mí de júbilo. Me ha costado un poco dar el salto al maletero, en parte por los nervios y en parte porque estoy un poco gordita. Al parecer me llevan al monte, bueno a dos... ¡qué aventura! 
Tras una corta siesta, la puerta se ha vuelto a abrir y cuál ha sido mi sorpresa que he aparecido en un pueblo lleno de perros alborotadores.  Les he oído decir que era San Román de San Millán (bueno, uno ladraba en euskera y decía Durruma Donemiliaga). Jordi no ha venido con nosotros; esta semana lo he notado un poco bajo de energías. Andará "pa_chucho". Txelo ha venido con esos otros dos que a veces vienen a casa y juegan conmigo.
La ruta comienza en el pueblo y está bien señalizada. Enseguida hemos comenzado a subir (como siempre) por una pista. Los olores del otoño y de otros colegas que han marcado su territorio previamente me han mantenido muy entretenida. A veces oía: ¡Lluna, seu! y me hacían una foto. La verdad, no acabo de entender por qué esa manía de ir siempre hacia arriba. A una le pesan los años y también los kilos... De pronto hemos dejado la pista para coger un sendero a la izquierda...
La cosa se ha puesto más interesante; algún excremento de animal de olor exquisito, un barrizal de primera categoría para embadurnarme a placer, algún riachuelo para refrescarme las patas y el gaznate... La cuesta cada vez más pronunciada, se interna en un bosque de hayas con el suelo cubierto de hojarasca. ¡Qué delicia el sonido de las hojas secas bajo mis pezuñas! Esto se merece otro revolcón... ¡Qué delicioso perfume!
Al salir del hayedo, no contentos con llevarme con la lengua fuera, he tenido que hacer virguerías caninas para trepar por unas rocas, y eso que tengo cuatro patas. No sé cómo lo hacen ellos sobre dos. Al llegar arriba, para mi grata sorpresa, encontramos unos prados donde he podido corretear todo lo que he querido (bueno, mejor dicho, todo lo que he podido). El viento me ha peinado bien la melena... ¡qué guapa me he puesto! 
Txelo me ha atado al lado de una cruz... le da miedo que me caiga  por un cortado.  Tras las fotos de rigor en la cumbre del Mirutegi (1166), nos hemos dirigido al Baio (1198)... Bueno, creo que se llamaban así... A mí la verdad es que me da igual, pero Eduardo le da mucha importancia a eso de los nombres y no hacía más que repetírmelo.  Tras cinco minutos de contemplar el paisaje (¡qué aburrimiento!) empezamos el camino de vuelta. 
Hemos parado un rato al lado de un tronco caído y Eduardo me ha dado unas galletas y un poco de agua. Me cae bien ese tipo. Luego en el camino de vuelta hemos jugado un rato al "corre que te pillo". Aunque todo hay que decirlo, me ha vuelto loca con tanta foto. Igual es que me van a hacer mendigüevera honorífica del Arabamendi. 
Al llegar a casa Jordi ha salido a recibirnos. Lo he encontrado mucho mejor que los días pasados y ha dicho no sé qué de butifarras y huevos fritos, pero yo ya no estaba para más fiestas, así es que les he dejado a su aire...

¡Guau!
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sábado, 6 de septiembre de 2014

Aizkorri por la ermita de Sancti Spiritu


Este domingo nos hemos dirigido a Otzaurte para ascender al Aizkorri por la ermita de Sancti Spiritu y bajar por el túnel de San Adrián, completando así una bonita circular. 
En Otzaurte cogimos un desvío a la izquierda y tras recorrer unos 5 kilómetros, dejamos el coche en el parking habilitado en la misma pista, cerca del collado de Aldaola. Desde allí nos dirigimos hacia refugio de los mikeletes, otrora encargados de vigilar el transitado camino medieval que atraviesa el túnel de San Adrián.
Continuamos ascendiendo por una senda paralela a la valla de espino, dejando a nuestra izquierda el sendero que se dirige al túnel. En 10 minutos llegamos a la ermita de Sancti Spiritu y seguimos nuestro camino hasta cruzar por el paso al otro lado de la valla.
En esta zona el existen varias opciones para dirigirse al Aizkorri. Nosotros seguimos las señales de pintura amarilla de la maratón. La inclinación de la senda permite hacer unos extraordinarios selfies, aunque claro, para conseguir buenos resultados es preciso haber entrenado durante toda una vida.
Una vez se abandona el bosque de hayas, la senda, adornada con montones de eguzkiloreak, se va haciendo cada vez más aérea y las vistas son extraordinarias.
Tras las fotos de rigor en la cumbre, unos frutos secos y el chocolate del Jordi (¡que no falte!) comenzamos el descenso, que durante unos minutos transcurre por la misma senda de la subida. Dejamos a un lado el cruce de Zalduondo y continuamos la senda que pasa al lado de la cima de Aiztontor Altuna (1451).
Después de un tropezón que nos pudo costar un disgusto, llegamos al túnel de San Adrián, un paraje espectacular que no deja a nadie indiferente.
Desde el túnel nos dirigimos de nuevo a la casa de mikeletes, donde tomamos una senda diferente para regresar al coche.
Y como siempre, tras la caminata el merecido premio. En esta ocasión en la venta de Otzaurte, donde una simpática murciana nos aconsejó saciar nuestros desesperados estómagos con unas buenas dosis de colesterol.



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