martes, 5 de agosto de 2014

De Morasverdes a la Peña de Francia

Partimos en bicicleta desde Morasverdes, ese pueblecito que vio crecer a Edu hasta los diez años (ver post). Morasverdes está situado cerca de la sierra y tan sólo a 10 km. de donde comienza el Parque Natural de las Batuecas y de la Sierra de Francia. 
Pedaleamos en dirección a El Maillo, dejando a la derecha la finca de Mirat y el aeródromo. Antes de llegar a El Maillo nos desviamos en un cruce hacia Monsagro, por una carretera asfaltada pero muy poco transitada que transcurre entre pinares y matorral bajo aromático (tomillo, brezos, escoberas...). 
En este tramo de pinares Eduardo pudo avistar un jabato que se adentró en el bosque nada más oir el rodar de las bicicletas. La carretera va ascendiendo cómodamente hasta llegar a un cruce donde indica Monsagro a la izquierda; en ese punto comienza el descenso de un puerto con sinuosas curvas que ofrece unas bellas vistas del valle. 
En una de esas curvas paramos a ver una chabola de pastor hecha a la antigua usanza de la zona. Cuando llegamos a Monsagro hemos descendido aproximadamente los mismos metros que habíamos ascendido anteriormente, o sea, ¡"sufrir pa ná"!. Pero lo más duro está por llegar. Pasado Monsagro se indica: Peña de Francia 17 km. Para ese momento ya llevábamos 23 km, lo que significaba que la etapa iba a ser de 40 km. de ida.
Retomamos el ascenso, todavía con entusiasmo y fuerzas. Son las 10:20 de la mañana  y el calor no aprieta. Enseguida se ve la Peña al fondo y la carretera que va faldeando... La verdad es que ver lo que queda por recorrer no nos anima en exceso.
Tipi-tapa, tipi-tapa, llegamos al paso de los Lobos (1499 m.) donde enlazamos con la carretera que sube a la Peña desde pasado El Maillo. ¡Ya queda menos!. Volvemos a envalentonarnos. Transcurridas dos curvas del zig-zag se vuelve a divisar la larga subida que aún nos queda y los ánimos de Nuria se vienen abajo. Ya son alrededor de las 12 y el calor comienza a hacer mella en ella. Este es el tramo más duro del ascenso, llevamos ya casi cuarenta km en las piernas y unos 1200 m. de desnivel acumulado.
A la derecha de la carretera se ve el cartel de la Cueva de los Mosquitos y eso quiere decir que pronto se acaba el sufrimiento y que la hospedería del lugar nos espera para reponer fuerzas. ¡Por fin llegamos exhaustos, pero orgullosos de haber cumplido nuestro reto!
El santuario siempre está frecuentado por turistas y en estas fechas veraniegas más aún. En esta ocasión, después de hacer las fotos de rigor, entramos en la hospedería a tomar un refresco y un dulce que nos reponga un poco la energía gastada.

El regreso a Morasverdes es rápido y prácticamente cuesta abajo en su totalidad. Antes de llegar a El Maillo hay alguna que otra cuestecilla, que hace que tengamos que ir más despacio, lo que nos permite divisar las ruinas del conocido como "Convento de la Casa Baja". precede a una cuesta larga y prolongada tras pasar dicha localidad. 
Después de El Maillo nos espera otro obstáculo que salvar. Después de tantos kilómetros, subir la "Cuesta´el Aspera" a la una y media del mediodía y bajo el sol se convierte en un suplicio que se nos hace eterno. Una vez terminados los casi 2 kilómetros de la cuesta, llegar a Morasverdes es coser y cantar. En resumen, 63 km.,  1250 m. de desnivel y permiso en regla para darnos una buena comilona en casa Carmen.


ampliar | descargar track  | fotos








domingo, 5 de septiembre de 2010

Donauradweb von Passau bis Bratislava

Donauradweb von Passau bis Bratislava, o lo que es lo mismo, en bicicleta por el Danubio... La verdad es que ha sido un viaje espectacular. Nunca hubiera pensado que pedalear durante una semana siguiendo el curso de un río lleno de cisnes (y alguna que otra rana, me imagino) fuera tan gratificante.


Comenzamos la aventura en Passau, ciudad en la Baja Baviera fronteriza con Austria. Passau es conocida como la ciudad de los tres ríos, puesto que en ella confluyen el Eno, cuyas aguas vienen de los Alpes y son de color verde, el Danubio, de agua azul, y el Ilz, cuya agua proveniente de una zona pantanosa es negra. En el lugar en que los ríos confluyen, la diferencia de color de los mismos se hace más notable y resulta incluso curiosa.


Llegamos al camping sobre las 14 horas. Allí, tras montar la tienda, reponer fuerzas (a base de lomo salmantino) y echar una merecida siesta, negociamos con la dueña la posibilidad de dejar allí mismo el coche durante los días que durase nuestra aventura...


Nuestro primer destino fue Aschach porque ¿quién podía resistirse a pasar la noche en un idílico camping con impresionante colchón de hierba rodeado de cisnes y con un buen "Gasthof" (que es como por esas latitudes denominan a bares y restaurantes) al lado? 


Íbamos provistos de mapas topográficos y de carreteras, receptor GPS, etc., pero tranquis, os aseguro que no hay posibilidad de perderse... Basta con seguir el camino, casi siempre asfaltado y sembrado de hoteles, pensiones, restaurantes, fruterías, tiendas de repuestos, etc. 


Aunque no es necesario, nosotros llevábamos una tienda de campaña porque nos gusta mucho más montar el chiringuito en cinco minutos y estar a nuestro aire (libre) que encerrarnos en un hotel y tener que cumplir con los protocolos del check in y del check out (que es como ahora se llama eso de entrar y pagar antes de salir).


Durante el recorrido es frecuente pasar de un lado al otro del río. Para ello debemos dirigirnos a los embarcaderos y pillar una barcaza. Ver cómo los barqueros colocan las "burras" y a los ciclistas en una pequeña plataforma flotante es todo un espectáculo.


Cada cual circula por la margen que le apetece y se distribuye las etapas como le parece oportuno, de tal forma que no es raro pasar por un pueblo y dejar atrás a cicloturistas (al final llegas a conocer a bastantes "peregrinos") que te habían adelantado en jornadas anteriores. 
+ ampliar


















En nuestro caso, las etapas que planteamos fueron las siguientes:
  • Passau-Aschach
  • Aschach-Linz-Mauthausen-Melk
  • Melk-Spitz-Naarn
  • Naarn-Willendorf-Tulln
  • Tulln-Wien
  • Wien-Bratislava
El camino es apto para todo tipo de personas (al menos hasta Bratislava), independientemente de la edad y de la forma física en que se encuentre, por lo que no es difícil cruzarse con familias extensas completas, con abuelos, nietos y mascotas incluidas. Se puede ir en plan "aventura a lo que salga" o llevar más atado el viaje... La verdad es que información no falta.

viernes, 3 de septiembre de 2010

Interlaken y el Jungfraujoch

Desde Dole nos dirigimos a Interlaken (Suiza), donde pasaríamos unos días en el camping de nuestra amiga Heidi. Heidi hablaba un correcto castellano. ¡Todo un chollo por esas latitudes!


Fue la propietaria de este bonito camping la que nos animó a viajar en el Jungfraujoch, el tren cremallera más alto de Europa que nos llevaría a la base del Junhgfrau (4.154) tras cruzar los picos Eiger y Monch a través de túneles excavados hace más de 100 años.


Pero el Jungfraujoch, además de ser el ferrocarril más alto, es también el más caro, por lo que convinimos que este desembolso se convertiría en el primer regalo de boda de nuestros compañer@s de trabajo (lo que evidentemente significa que hubo usegundo regalo).


ampliar imagen








Degustar en el Piz Gloria, el restaurante más alto del mundo, el mismo menú que degustó el James Bond en la película “007 al servicio secreto de su majestad” hubiera sido un puntazo, al igual que sobrevolar en helicóptero o en avioneta uno de los glaciares más grandes de Europa… Pero en fin, digamos que no teníamos "tiempo" para todo.

miércoles, 1 de septiembre de 2010

4 años, 3 meses y 18 días

4 años, 3 meses y 18 días fue lo que tardamos en casarnos... Fue un día extraordinario, de los que no se olvidan… Se respiraba un ambiente especial: padres, madres, suegros y suegras, hijos e hijastros, familia extensa, amigos del trabajo, la cuadrilla de salseros… No faltaron experimentados reporteros y paparazzis, aunque el fotógrafo oficial del evento fue Gonzalo Iza, un amiguete y compañero de universidad de Iñaki Pérez, uno de nuestros hijos al que también le ha dado por eso de la fotografía.


Tras la boda nos esperaría un inolvidable viaje de novios en bicicleta por el Danubio, seguido de la alta montaña en Interlaken  y en Zell am See. También probamos las ferratas en los Dolomitas italianos... Sin embargo, durante el viaje hasta el punto de partida, Passau, nos esperaban numerosas y gratas sorpresas...
Una de ellas fue Dole, una pequeña y preciosa ciudad de unos 30.000 habitantes en la que pernoctamos la segunda jornada del viaje. Es célebre por ser la cuna de Luis Pasteur, al que, a pesar de ser un estudiante “mediocre” en química, debemos la pasteurización y, por tanto, el poder tomarnos un vaso de leche libre de bichos y podredumbres. 
En el camping de Dole, junto a nuestra parcela, aparcaron dos tipos extraños que estaban recorriendo Europa en tractor. Eso te hace pensar que cuando alguien te dice "¡Estáis locos!", es algo relativo: siempre hay margen de mejora.